Durante
un recorrido por diferentes galerías textiles, se evidenció que varios talleres
funcionan en espacios reducidos, lo que expone la falta de infraestructura y de
políticas efectivas para el desarrollo industrial. A ello se suma una reducción
cercana al 20% en ventas y producción durante el último año, situación que
compromete la estabilidad de los negocios en la región.
El
alza de insumos entre 10% y 25%, impulsada por el encarecimiento del
combustible, transporte y materiales como el hilado, ha presionado aún más al
sector. Sin embargo, los productores no pueden trasladar estos costos al
consumidor debido a la baja capacidad adquisitiva. “Si subimos los precios, el
público no compra”, sostuvo Nayhua, al precisar que la utilidad por prenda se
redujo de 5 a 3.50 soles.
En
este contexto, el gremio advirtió que la crisis ya no es solo coyuntural, sino
estructural, poniendo en riesgo a más de 11 mil emprendedores de la
microempresa. Por ello, además, de exhortar a priorizar la compra de productos
locales, plantearon que el campo ferial de Cerro Juli sea priorizado para la
región Arequipa y destinado a la realización de ferias que impulsen los
sectores productivos, como una medida concreta para reactivar las ventas y
fortalecer la industria textil.

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